Historia del camino de Santiago de Invierno

CAMINO DE SANTIAGO DE INVIERNO

El Camino de Invierno es una ruta de peregrinación a Santiago, por la que optaban muchos peregrinos medievales, sobre todo en la época invernal, para evitar encontrarse con el paso nevado de las difíciles cumbres del Cebreiro que daban acceso a Galicia.

Desde el albergue de Ponferrada se presentan dos opciones para continuar hasta la tumba del Apóstol: una, seguir de frente, por el Camino Francés; otra, desviándose a la izquierda, cruzando el puente de Boeza para acceder a la orilla del cauce del Sil, bordeando el monte Pajariel por el Camino de Invierno. Se trata de un camino natural de comunicación entre la comarca berciana y Galicia, que a lo largo de su recorrido sigue el cauce natural que el río va proporcionando. Una ruta que fue seguida por los diferentes pueblos a lo largo de la historia, desde los romanos a las tropas napoleónicas francesas, para hacer sus incursiones en tierras gallegas.

A lo largo de unos 260 kms, pasando por cuatro provincias (León, Orense, Lugo y Pontevedra) recorrerá cuatro emblemáticas y hermosas comarcas: El Bierzo, Valdeorras, La Ribera Sacra y La Comarca del Deza, uniéndose en Lalín al camino Sanabrés o Mozárabe, hasta Santiago de Compostela. Hay dos singularidades que identifican esta ruta: una es que cruza el parque arqueológico de Las Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad; otra, que atraviesa gran parte de la Ribeira Sacra, salpicada del mayor número de iglesias románicas gallegas, enclavadas en los impresionantes cañones del río Sil y las laderas del río Miño, además de la gran riqueza paisajística y cultural que forma parte de todo su recorrido.

¿De dónde viene la concha del peregrino y las flechas amarillas?

Muchos apuntan que los peregrinos comenzaron a recoger conchas de vieira hace más de mil años después de llegar a Santiago de Compostela para usarlas para beber en ríos y arroyos en su camino de vuelta a casa. Poco a poco este utensilio se terminaría convirtiendo en un elemento de identificación de los peregrinos en sí mismo y así ha sido hasta nuestros días.

Las flechas amarillas en el Camino de Santiago es una tradición mucho más reciente de lo que muchos piensan y se sitúa a finales del siglo XX. El célebre párroco de O Cebreiro, Elías Valiña, gran valedor de la recuperación del Camino de Santiago, compró grandes cantidades de pintura amarilla (color del que se pintaban las carreteras por obras) para señalizar el Camino Francés desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela y así ayudar a que los peregrinos no se perdieran en su viaje.

 

 

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