El Castillo

 

Historia de Cornatel

El Castillo de Cornatel se encuentra situado en el municipio de Priaranza del Bierzo. Fue declarado Bien de Interés Cultural el 22 de Abril de 1.949.

El castillo se asienta sobre un promontorio rocoso cortado hacia el este y el norte por un barranco de más de 180m de desnivel, por el que transcurre el arroyo de Rioferreiros. Por sus otros dos flancos, que resultan de fácil acceso, está protegido por una sola muralla recorrida por un paseo de ronda defensivo almenado. Por este lateral es por el que accederemos al castillo por medio de una relajada escalera de piedra y madera.

Hay diferentes teorías acerca del origen de este Castillo, pero la teoría más defendida actualmente por diferentes estudiosos es la correspondencia en su origen con el Castelo de Ulver, del que hacen mención fuentes alto y pleno medievales.

Se cree que en su origen fue el lugar en donde vivia un destacamento militar romano, debido a su gran cercanía a las explotaciones auríferas de Las Médulas. Más tarde, después de que los romanos abandonaran los yacimientos, el papel que realizaba es relegado a un segundo plano durante el dominio visigodo, reapareciendo posteriormente como destacado “castellum” en la España cristiana de los siglos IX y X.

A comienzos del siglo XI, según los primeros documentos hallados, el castillo de Ulver aparece como un castillo importante, en aquellos primeros tiempos de la Reconquista. A mediados del mismo siglo, el Conde Munio Muñiz, propietario de numerosos territorios, aparece como tenente del castillo. Desde el año 1093 hasta el año 1108, aparece Jimena Muñiz como tenente de dicha fortaleza, la cual mantuvo una relación con el rey Alfonso VI de León y Castilla, con el que tuvo dos hijas, Teresa y Elvira.

Más tarde, Los Templarios toman la posesión de Ulver. Éstos permanecerían en la fortaleza hasta 1312, con la desaparición de dicha orden. En 1327, Alfonso XI dona el castillo a Álvar Núñez Osorio. Años después, pasa a ser propiedad de Pedro Fernández de Castro.

El castillo es heredado por Pedro Álvarez Osorio, I Conde de Lemos. En 1467, se produce la segunda Revuelta Irmandiña contra la nobleza gallega, en la cual, la fortaleza de Cornatel es tomada y casí totalmente destruida al igual que otras fortalezas bercianas y un alto número de fortalezas gallegas, de las cuales quedaron una ínfima parte de las que existían en ese momento. En 1469, Pedro Álvarez Osorio manda reconstruir sus castillos, entre ellos Cornatel, donde se establece.

A la muerte de éste se produce  un cruento conflicto sucesorio: por un lado, la segunda mujer del Conde de Lemos, María de Bazán y su hija Juana Osorio, casada con Luis Pimentel (hijo del conde de Benavente), y por otro lado Rodrigo de Castro Osorio, nuevo Conde de Lemos.  En 1486, los Reyes católicos actúan para solventar el pleito, creando el marquesado de Villafranca del Bierzo, al que se vincula el Castillo de Cornatel, para Juana y su marido Luis Pimentel.

En 1843, el castillo es utilizado como escenario romántico para una de las principales novelas históricas españolas, El Señor de Bembibre, escrita por el escritor berciano Enrique Gil y Carrasco:

“Por fin, torciendo a la izquierda y entrando en una encañada profunda y barrancosa por cuyo fondo corría un riachuelo, se le presentó en la cresta de la montaña la mole del castillo iluminada ya por los rayos del sol, mientras los precipicios de alrededor estaban todavía oscuros y cubiertos de vapores. Paseábase un centinela por entre las almenas, y sus armas despedían a cada paso vivos resplandores. Difícilmente se puede imaginar mudanza más repentina que la que experimenta el viajero entrando en esta profunda garganta: la naturaleza de este sitio es áspera y montaraz, y el castillo mismo cuyas murallas se recortan sobre el fondo del cielo parece una estrecha atalaya entre los enormes peñascos que le cercan y al lado de los cerros que le dominan. Aunque el foso se ha cegado y los aposentos interiores se han desplomado con el peso de los años, el esqueleto del castillo todavía se mantienen en pie y ofrece el mismo espectáculo que entonces ofrecía visto de lejos”.                                                                                                                                                                                                                                   Fragmento del capítulo X de El Señor de Bembibre

Tras varios años de abandono, se concede la titularidad del castillo a la Junta Vecinal de Villavieja. El castillo de Cornatel fue utilizado para guardar los rebaños de la aldea, contribuyendo más a su deterioro.

 

 

Finalmente en el año 2003 en pleno proceso de inventariado de propiedades comunales, el Ayuntamiento de Priaranza lo inventarió como propiedad comunal del pueblo de Villavieja, tras la restauración, la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León delegó la gestión y el mantenimiento del mismo al propio Ayuntamiento.

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